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jueves, 26 de noviembre de 2015

pecinado (#15)

Hoy, cuando me vaya y no
vuelva,
al viernes dedicaré todo mi empeño
mi voz
mi lustre.
Estoy cansado de tus raíces mesuradas
                                             acalladas, posteriores.
No me bailes al un, dos de ningún ritmo hoy,
cuando me vaya y no vuelva.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Pócima (#14)

Las palabras, el amor.
Certeza.
Intercambio virtuoso. No mentiras,
certeza.
Comunicación entre ideas.
Pureza, el amor.
Letras dispersas, el color.
lA ForMA, rimas que cierran y
abren la
paciencia, la labor.
Sin coincidir.
Conectar. En
ambientes que aparecen
o inventamos.
El amor por lo blanco
y los tintes.
Vibración.
Los trazos y los ritmos.
Natural evasión de lo
s ruidos, de lo   ajeno.
Del vacío.

no usas los ojos (#13)

Y de nuevo vos sos más que uno sos
un espectro y tenés alas.
"Una cosa a la vez" te dijeron.
Una vez y a la segunda ya estabas
levantando
de la tierra, la gramilla
y los destellos de un miércoles soleado.
Te calmas o sino no usas los ojos
al sentir y al tocar.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Abrir Ventanas


      Incomprendido e Impotente. Entusiasta contenido, ya incontenible. Las persianas, como siempre, hasta abajo, cercándolo, en un aislamiento voluntario que al mismo tiempo él no recuerda haber elegido. No llega a preferir la oscuridad, pero la luz sol le recuerda que Buenos Aires es tan grande y allá afuera hay un nuevo sitio inexplorado junto a todo eso que él se prohíbe explorar. Está acostumbrado a ocultarse. Cierra el toldo, se cierra a sí mismo, se hace invisible para los demás. Fantasea sobre todo lo que podría hacer con personas y con chicos. Escucha canciones y practica pasos, prepara outfits que quiere usar. Quiere avanzar y a la vez no quiere que pase el tiempo, sospecha que se está perdiendo de vivir y de mostrarse por las calles, en su posible golden-age.
         Hace tiempo que viene siendo un impostor. Porque cada vez que se soltó, su enigma comenzó a derrumbarse. “El problema es cuando me relajo” se decía a sí mismo cuando de púber y adolescente volvía a su casa con burlas y comentarios del resto aturdiendo sus oídos. Y llegaba a amenazarlos en silencio: “a partir de mañana voy a ser otro”. Les adelantaba sobre el next chapter, como si su vida se tratara de una obra en la que él es protagonista, guionista y director, como si pudiera controlarlo todo, hasta modificarse y ser otro. De esta forma iba configurando una personalidad ficticia, cuidando las formas y los temas de los que hablaba, reseteando gustos y evitando destacarse. Fue haciéndose cada vez más invisible.
         Hoy ya tiene 21, y sigue dirigiendo su espectáculo aún a sala vacía. “¿Tanto parecer sin ser para quedarme solo?”, concluye. Todavía no es medianoche y cierra otra ventana. Se pelea con su amiga Yael. Hace unos años, en uno de sus montajes, vivían en un pueblo del interior del país. Todo un desafío aparentar ser otro en un lugar de 2000 habitantes. No fue muy original: simuló estar enamorado y declaró su amor mediante cartas exageradas, y no fue correspondido. Yael debió saber que nunca le gustaron las chicas.
       Y ahora se frustra porque por el momento tiene una amiga menos y hace mucho que no sale a bailar. A finales del cuatrimestre anterior, huyó de la Facultad de Filosofía y Letras sin saber que cerrando esa puerta, abría otras. Pero él no es bueno abriendo nada. Está cerrado, y encerrado en su departamento piensa porqué siempre tuvo tantas ganas de salir a correr y recorrer y nunca lo hizo. Solo se encarga de estar solo, eso es lo que hace bien, sí. Por mucho que le pese. Le pesa y por eso sabe que debe arrancarse las capas de una máscara y un traje podrido, que hace tiempo y sin querer se construyó.
       Media hora más tarde, se abre una ventana. Es virtual. Un chico también llamado Milo comenta una publicación suya en una red social, y le dice que es lindo. Por primera vez Milo1 se hace cargo y responde. Comienzan a hablar. Una botella explota y adentro de sí se encastran las piezas de un puzzle.